Uno de los comportamientos que más sorprende a quienes conviven por primera vez con un Border Collie es descubrir que su cachorro intenta perseguir a los niños cuando corren, controlar a otros perros durante el paseo o incluso seguir bicicletas y corredores como si quisiera dirigir sus movimientos.
La primera reacción suele ser pensar que se trata de un problema de conducta o de un signo de agresividad. Sin embargo, en la inmensa mayoría de los casos ocurre justo lo contrario.
Ese comportamiento forma parte del instinto de pastoreo, una característica que ha acompañado al Border Collie durante siglos y que explica gran parte de su inteligencia, capacidad de observación y forma de relacionarse con el entorno.
La buena noticia es que ese instinto no debe eliminarse. Lo realmente importante es aprender a gestionarlo y canalizarlo de forma adecuada para que el cachorro pueda convivir de manera equilibrada con su familia y con el resto del mundo.
¿Qué es el instinto de pastoreo?
El Border Collie fue desarrollado para trabajar junto al pastor controlando ovejas y otros animales de forma precisa y eficiente.
Para conseguirlo, generación tras generación se seleccionaron perros capaces de:
- Observar el movimiento de los animales.
- Anticiparse a sus reacciones.
- Guiar el rebaño sin dañarlo.
- Mantener una enorme concentración durante horas.
- Responder rápidamente a las indicaciones del pastor.
Aunque hoy muchos Border Collie nunca pisan un campo con ovejas, ese instinto sigue presente.
Forma parte de su genética.
¿Cómo se manifiesta en un cachorro?
No todos los cachorros muestran el instinto con la misma intensidad, pero es habitual observar comportamientos como:
- Perseguir a niños que corren.
- Intentar controlar otros perros durante el juego.
- Seguir bicicletas, patinetes o corredores.
- Dar vueltas alrededor de personas.
- Agacharse antes de iniciar una persecución.
- Mirar fijamente un objetivo mientras permanece inmóvil.
- Cortar el paso para impedir que alguien avance.
Estos comportamientos suelen aparecer de forma natural y no significan que el cachorro tenga un problema.
¿Es un comportamiento peligroso?
Por sí mismo, no.
El problema aparece cuando ese instinto no recibe ninguna orientación y termina convirtiéndose en un hábito.
Un cachorro que persigue bicicletas porque le resulta divertido probablemente seguirá haciéndolo cuando sea adulto.
Por eso conviene empezar a trabajar estas conductas desde edades tempranas.
Lo primero: nunca castigues el instinto
Uno de los errores más frecuentes consiste en reñir o castigar al cachorro cada vez que intenta pastorear.
Esto suele generar frustración porque el perro no entiende por qué se le prohíbe realizar un comportamiento completamente natural para él.
En lugar de intentar eliminar ese impulso, debemos enseñarle cuándo puede expresarlo y cuándo no.
No queremos apagar su naturaleza.
Queremos darle una dirección.
Enséñale una llamada fiable
Si existe un ejercicio imprescindible para cualquier Border Collie es la llamada.
Cuando el cachorro aprende a acudir inmediatamente al escuchar su nombre o una palabra concreta, resulta mucho más sencillo interrumpir una persecución antes de que empiece.
Empieza practicando en casa.
Después aumenta poco a poco la dificultad en lugares tranquilos antes de introducir distracciones importantes.
Nunca llames al cachorro para reñirle.
Debe asociar la llamada con algo positivo.
Refuerza la calma
Muchas personas solo prestan atención al cachorro cuando está haciendo algo incorrecto.
Sin darse cuenta, terminan reforzando precisamente los momentos de mayor excitación.
En cambio, conviene premiar también las conductas tranquilas.
Si decide tumbarse por iniciativa propia, observar sin reaccionar o permanecer relajado mientras pasan personas cerca, ese es un excelente momento para felicitarlo.
La calma también se aprende.
Controla la distancia
Si sabes que tu cachorro pierde completamente la concentración cuando ve corredores o bicicletas, evita acercarte demasiado al principio.
Trabaja a una distancia donde todavía pueda prestarte atención.
Con el tiempo podrás reducir esa distancia progresivamente.
Intentar enfrentarlo directamente a una situación que todavía no sabe gestionar suele producir el efecto contrario.
Enséñale alternativas
El objetivo no consiste únicamente en decirle lo que no debe hacer.
También necesita saber qué esperas de él.
Cuando aparezca un estímulo que normalmente desencadenaría la persecución, puedes pedirle comportamientos incompatibles como:
- Mirarte.
- Sentarse.
- Tumbarse.
- Tocar tu mano con la nariz.
- Caminar junto a ti unos segundos.
Cada vez que elija esa alternativa en lugar de perseguir, refuérzala.
Estimula su mente todos los días
Muchas conductas relacionadas con el pastoreo aumentan cuando el cachorro está aburrido.
Un Border Collie necesita utilizar su cerebro.
Los juegos de olfato, los juguetes interactivos, el aprendizaje de nuevos trucos o las pequeñas sesiones de entrenamiento ayudan a reducir la necesidad de buscar estímulos constantemente.
No se trata de cansarlo físicamente.
Se trata de ofrecerle retos adecuados a su edad.
Permítele explorar durante los paseos
Algunos propietarios convierten todos los paseos en sesiones de obediencia.
Sin embargo, para un cachorro también es importante explorar el entorno utilizando el olfato.
Caminar con calma, descubrir nuevos lugares y procesar información resulta enormemente enriquecedor.
Un paseo donde el perro puede investigar suele cansarlo mucho más que recorrer la misma distancia deprisa.
Evita los juegos que potencian la persecución
Durante los primeros meses conviene moderar determinados juegos repetitivos.
Lanzar una pelota una y otra vez o utilizar punteros láser puede aumentar la fijación por el movimiento en algunos ejemplares.
Es preferible alternar este tipo de actividades con ejercicios de olfato, autocontrol y resolución de problemas.
El equilibrio siempre ofrece mejores resultados.
La socialización es fundamental
Un cachorro que conoce desde pequeño diferentes personas, perros, bicicletas, vehículos, animales y entornos suele aprender antes a gestionar todos esos estímulos.
La socialización no consiste únicamente en exponer al cachorro a muchas situaciones.
Consiste en conseguir que esas experiencias sean positivas.
Precisamente por eso dedicamos tanto esfuerzo a las primeras semanas de vida de nuestros cachorros. Si quieres conocer cómo trabajamos esta etapa tan importante, puedes descubrir nuestra filosofía de cría responsable.
La genética también tiene un papel importante
No todos los Border Collie presentan el mismo nivel de instinto pastor.
Algunos muestran una intensidad muy elevada desde edades tempranas y otros poseen un temperamento más tranquilo.
Por eso una selección genética responsable resulta tan importante.
En nuestros perros reproductores buscamos ejemplares equilibrados, estables y con un carácter adecuado para convivir tanto en actividades deportivas como en el entorno familiar.
Errores que debes evitar
Estos son algunos de los fallos más habituales:
- Castigar al cachorro por seguir su instinto.
- Dejar que persiga bicicletas «porque es pequeño».
- Pensar que el problema desaparecerá solo.
- Exigir demasiado cuando aún está aprendiendo.
- Basar toda la actividad en ejercicio físico.
- No trabajar la llamada desde los primeros meses.
- Utilizar métodos de adiestramiento basados en el miedo.
Cuanto antes empieces a enseñar alternativas, más fácil será gestionar estas conductas en la edad adulta.
Preguntas frecuentes
¿Todos los Border Collie intentan pastorear?
No. Todos poseen ese instinto en mayor o menor medida, pero la intensidad varía según la genética, la educación y las experiencias del perro.
¿Es un signo de agresividad?
No. En la mayoría de los casos se trata de una conducta instintiva completamente diferente a la agresión.
¿Desaparece con la edad?
No suele desaparecer por sí solo. Lo que cambia es la capacidad del perro para aprender a controlar ese impulso gracias a la educación y al entrenamiento.
¿Puede convivir con niños?
Sí. Con una buena socialización, supervisión y educación, el Border Collie suele convertirse en un excelente compañero para familias con niños.
Conclusión
El instinto de pastoreo es una de las características que hacen único al Border Collie. Intentar eliminarlo por completo no solo es imposible, sino que tampoco sería deseable. Forma parte de su esencia y de la historia de una de las razas más inteligentes del mundo.
La clave está en comprender ese comportamiento, enseñarle alternativas y ofrecerle un entorno donde pueda desarrollar todo su potencial sin que el instinto se convierta en un problema para la convivencia.
Con paciencia, constancia y una educación respetuosa, la mayoría de los cachorros aprenden a controlar ese impulso y a convertirlo en una cualidad más de su extraordinaria personalidad.
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